ESTA SEMANA EN INTERNET

Voy a ver esa receta de YouTube.

Por suerte tengo el Adblock for YouTube instalado.

Esa extensión que lleva ahí desde no sé cuándo, que nunca me ha dado problemas, que hace exactamente lo que promete: quitarme los anuncios de en medio para que pueda ver el vídeo en paz.

La instalé un día que ya no recuerdo. Funcionaba. No la volví a tocar.

Ahí sigue. En silencio. Corriendo en segundo plano mientras yo reviso el correo, mientras entro al banco, mientras compro.

Esta semana descubrí que esa extensión, la mía, la de confianza… llevaba años con una puerta abierta dentro de mi navegador.

Y yo sin saberlo.

QUÉ PASÓ

El 26 de junio, investigadores de seguridad publicaron un análisis sobre Adblock for YouTube™ una extensión disponible en varios navegadores con más de 10 millones de instalaciones en Chrome que lleva disponible desde 2019.

Lo que encontraron no es un virus. Es algo más silencioso.

La extensión descarga instrucciones desde un servidor externo de forma periódica. Esas instrucciones le dicen cómo comportarse. Y entre lo que puede hacer con ellas está ejecutar código dentro de cualquier página web que tengas abierta — no solo YouTube.

Lo más inquietante: ese mecanismo puede activarse o desactivarse desde fuera, sin que tú recibas ninguna actualización. Sin avisos. Sin que notes nada raro.

En el momento del análisis nadie lo había activado de forma maliciosa. Pero la puerta estaba ahí. Y llevaba años estándolo.

POR QUÉ TE IMPORTA

Las extensiones del navegador no son aplicaciones normales.

Viven dentro de tu navegador y tienen acceso a todo lo que haces ahí: las webs que visitas, lo que escribes, las sesiones abiertas. Cuando tienes YouTube en una pestaña y el correo en otra, la extensión ve las dos.

10M
usuarios con la extensión instalada

+7 años
disponible sin que nadie lo detectara

0
avisos recibidos por los usuarios

Si alguien hubiera activado lo que los investigadores encontraron, podría haber leído lo que escribes en cualquier formulario, visto el contenido de tu correo o tu cuenta bancaria sin necesitar tu clave, o modificado lo que ves en pantalla, por ejemplo, cambiando el número de cuenta cuando haces una transferencia.

Nadie ha confirmado que esto haya ocurrido. Pero 10 millones de personas teníamos esa puerta instalada sin saberlo.

La pregunta no es si confías en la extensión. Es si sabes qué tienes instalado en tu navegador y cuándo fue la última vez que lo miraste.

QUÉ HACER HOY

Una sola acción. Menos de dos minutos.

1 Abre tu navegador en el ordenador y ve a Configuración. Busca el apartado de Extensiones. Te aparecerá la lista de todo lo que tienes instalado.
2 Busca Adblock for YouTube™. Si la tienes, elimínala.
3 Ya que estás, repasa el resto. Si no recuerdas para qué sirve alguna, o llevas meses sin usarla, elimínala también.

No hagas esto


Instalar otra extensión para sustituirla. Cualquier extensión puede tener el mismo problema en el futuro.

Haz esto


Reduce al mínimo las extensiones instaladas. Solo las que uses, solo las que necesites.

Si ves YouTube en el móvil o usas Brave, este problema no te afecta. En móvil no existen extensiones de navegador. Brave bloquea anuncios por defecto, sin necesitar ninguna.

Gratis · Sin spam · Te vas cuando quieras

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